martes, 17 de abril de 2012

Atlantia

Madrid (Agencia de noticias E.F.E.), enero 2010.

El terremoto de Haití fue registrado ayer, 12 de enero, a las 16:53, hora local. Con epicentro a 15 kilómetros de Puerto Príncipe, la capital de Haití. Según el servicio geológico de Estados Unidos, el seísmo habría tenido una magnitud de 7.0 grados y se habría generado a una profundidad de 10 kilómetros. También se han registrado una serie de réplicas, siendo las más fuertes de 5.9, 5.5 y 5.1 grados. La N.O.A.A. descartó el peligro de tsunami en la Zona. Este terremoto ha sido el más fuerte registrado desde el acontecido en 1770, siendo perceptible en países cercanos como Cuba, Jamaica y República Dominicana, donde provocó temor y evacuaciones preventivas.

Los efectos causados sobre el país más pobre de América Latina han sido devastadores. Los cuerpos recuperados hasta ahora superan los 150 000, calculándose que el número de muertos podría llegar a los 200 000. También habría producido más de 250 000 heridos y dejado sin hogar a un millón de personas. Se considera una de las catástrofes humanitarias más graves de la historia.

Universidad de Emery, Atlanta, departamento meteorológico.

Algo iba mal. En el sur de España, concretamente en las provincias de Jaén, Málaga y Tenerife, las inundaciones más graves en cincuenta años teñían el paisaje de muerte, desolación y fango. En Bruselas, Bélgica, los destrozos por la inundación y las continuas tormentas pusieron al país en alerta roja. En la isla de Madeira, Portugal, el caos causado por el agua fue tal que la isla pasó de ser el jardín del Atlántico a ser el jardín del fango. En Concepción, Chile, la tierra volvió a rugir, cobrándose más de setecientos muertos en un nuevo terremoto.

Esa misma noche, pudieron observarse luces ni identificadas que salían del estómago de la tierra rumbo al infinito. Los atlantes dejaban este planeta condenado a su extinción. Rafael Haro llora angustiado por la suerte que haya podido correr su familia... ¡Es el fin! Un grupo de católicos rezan en una iglesia mientras el agua va ganando terreno. En su huida, Rafael observa en el cielo con horror cómo las nubes forman una frase:
"Memento homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris"



En un lujoso despacho, en penumbra, un primer ministro y un alto cargo militar ríen... (Pero esa es otra historia y en otro momento será contada)

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