sábado, 12 de noviembre de 2011

La Cantata del Diablo

El estruendo era ensordecedor. Multitud de gente se apiñaba desde horas muy tempranas para elegir los lugares de privilegio en el quemadero de Toledo. Éste se situaba fuera de las murallas, y era el sitio destinado a los autos de fe. Azaak iba subida a una carreta en compañía de media docena de asustadas personas que, al igual que ella, portaban el ridículo vestido blanco con capucha llamado "El Sanbenito". Al fondo, esperando a sus futuros inquilinos, seis postes se erigían como estatuas hechas de miedo y violencia. Como en un sueño, Azaak fue bajada y atada al poste. Su compañero de hoguera no resistió más y se le aflojaron los esfínteres, desmayándose...

El último pensamiento de Azaak fue para su amado Pedro de Alcázar. A Sara la habían condenado a la expulsión de España y obligada a marchar como esclava a Las Américas. Los "valientes" soldaditos españoles necesitaban enfermeras, criadas, y si se cansaban de violar a las indígenas, alguna que otra esclava sexual.

Cuentan que cuando el fuego iba devorando el cuerpo de Azaak, todos y cada uno de sus rasgos se fueron transformando hasta convertirse en las características de una persona con síndrome de Down -cabeza redondeada, frente alta y aplanada, lengua y labios secos y fisurados, y hasta la esquina interna de la piel de los ojos se fue plegando. La gente, horrorizada, no daba crédito. Y antes de suspirar miró directamente a los inquisidores y exclamó.

-Tarde o temprano me vengaré, y jamás vuestra Iglesia volverá a cometer más crímenes. Os lo juro! El Señor me ha enviado, Missit me Dominus-. Y dando un tremendo alarido, murió.



Cuando Nacho terminó de hablar, el inspector, pensativo, se levantó del regazo de la cama e instintivamente encendió el televisor de la habitación del hospital. Lo que vio y escuchó le heló la sangre.

-Hoy a las 21:37 el Papa Juan Pablo II ha fallecido-. Miró incrédulo a Nacho y éste, sonriendo, hizo un movimiento con la cabeza.

-Se lo dije inspector- De repente los rasgos de Nacho poco a poco volvieron a su ser. Volvía a ser un chico con síndrome de Down.

Y muy despacio empezó a recitar... Al terminar, Nacho murió.


El Salmo de los Desheredados
- El Dios de los Tristes -

Padre Nuestro, de todos nosotros,
de los pobres, de los sin techo,
de los marginados y de los desprotegidos,
de los desheredados
y de los dueños de la miseria,
de los que te siguen
y de los que en ti ya no creemos.

Baja de los cielos,
pues aquí está el infierno.
Baja de tu trono,
pues aquí hay guerras, hambre, injusticias.
No hace falta que seas uno y trino,
con uno sólo que tenga ganas de ayudar, nos bastaría.
¿Cual es tu reino?¿El Vaticano?
¿La banca?¿La alta política?
Nuestro reino es Nigeria, Etiopía, Colombia, Hiroshima.
El pan nuestro de cada día
son las violaciones, la violencia de género,
la pederastia, las dictaduras,
el cambio climático.

En la tentación caigo a diario,
no hay mañana en la que no esté tentado de crear a un Dios humilde,
a un Dios justo.
Un Dios que esté en la tierra,
en los valles, los ríos,
un Dios que viva en la lluvia,
que viaje a través del viento
y acaricie nuestra Alma.
Un Dios de los tristes, de los homosexuales. Un Dios más humano...
Un Dios que no castigue, que enseñe.
Un Dios que no amenace, que proteja.

Que si me caigo, me levante,
que si me pierdo, me tienda su mano.
Un Dios que si yerro no me culpe
y que si dudo me entienda.
Pues para eso me dotó de inteligencia,
para dudar de todo.

Padre Nuestro, de todos nosotros,
¿por qué nos has olvidado?
Padre Nuestro, ciego, sordo y desocupado,
¿por qué nos has abandonado?

El secretario del Papa al entrar en los aposentos del Santo Padre dejó escapar un grito de horror. Su Santidad yacía muerto con la cara totalmente deformada, tenía los rasgos de la enfermedad del síndrome de Down. En el equipo de música sonaba la Novena Sinfonía de Beethoven, sobre el ojo derecho alguien había dejado una moneda con el símbolo que ocultó Francisco de Goya en el cuadro Volaverunt.

Y en el espejo, con carmín escrita la frase:

"El Señor me ha enviado, Missit me Dominus" Gaia.

A los pocos días en todas las noticias el nombre del nuevo Papa hacía añicos las previsiones. El Cardenal Joseph Ratzinger, Presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, (o, lo que es lo mismo, la moderna Santa Inquisición), había sido elegido nuevo Papa...

Todo seguía igual...

Creo (La Voz Dormida 2ªParte)

Aquella noche Azaak no consiguió conciliar el sueño. Las imágenes de toda su vida se agolpaban a codazos en su mente. Algo muy dentro de su ser le decía que había llegado la hora.
El inquisidor Honorio, un dominico cobarde, mentiroso y acostumbrado a amontonar riquezas a costa del trabajo de los demás, mesaba su perilla pelirroja. A su lado su secretario José -o Pepe, como gustaba de llamarle su amo y superior- tomaba notas mientras asistía al interrogatorio al que sometía a Azaak.
Azaak, mientras era torturada con uno de los instrumentos más crueles jamás ideados, no dejó escapar ni grito alguno, ni súplica ninguna. Miraba fríamente al tribunal que la acusaba de herejía y brujería. La pera vaginal -que así llamaban a ese cruel artefacto- consistía en un instrumento metálico con forma de pera, que una vez introducido en la vagina de la penitente se abría dentro del cuerpo de la misma produciéndola enormes dolores. Al retirar dicho instrumento -todavía abierto- producía tales desgarros en la vagina que muy pocas sobrevivían a aquel tormento. Tanto el padre Honorio como su perro faldero Pepe disfrutaban de aquella escena. Juanillo lloraba, e intentaba apaciguar tanto dolor acariciando sin ser visto el cuello de Azaak.
-Lo siento mucho- le susurró a Azaak en un momento en que las miradas de los inquisidores se desviaron hacia un charco de sangre que se había formado a los pies de Azaak.
- ¡¡Silencio verdugo!! -La mirada del inquisidor taladró a Juanillo- ¿Sigues afirmando que el verdadero Dios es mujer, y se llama Gaia?
-preguntó- ¿Y todavía te atreves a mantener que tú eres su representación en la Tierra?
Azaak hizo un esfuerzo sobrehumano por hablar...
- Vosotros sois los que tendréis el castigo más severo que jamás tuvo persona alguna -dictó Azaak-. Vosotros creéis en un Dios malvado, justiciero, creéis que todas las personas que no piensan como vosotros son dignos de ser asesinados. ¿Y vosotros os llamáis civilizados? ¿Con qué derecho colonizáis pueblos que al menos respetan a su madre, La Pachamama? Vosotros hacéis sacrificios humanos más crueles que aquellos a los que llamáis salvajes. Lo hacéis por odio, por venganza, por incultura. Yo no creo en un Dios así.
- ¿Y en qué crees tú? -inquirió el Padre Honorio acercando su boca a la de Azaak-.

Hoy Toca Ser Feliz

Quito, octubre de 1529


Inti Palla tenía la belleza de las princesas incas del Imperio de Cuzco. Era una de las hijas del rey Huayna Capac, el único señor del Imperio de las Cuatro Direcciones, el inca de todos los incas, el Hijo del Sol. Desde hacía varias lunas, el Único Señor, yacía tumbado bajo las mantas de llama y vicuña. Se estaba muriendo. Ni todo el oro que vestía a aquel rey y a las paredes de su estancia brillaba tanto como los pequeños ojos de Inti Palla, lloraba.
- Padre -preguntó- ¿Qué pasará con nosotros? Se escuchan rumores de que a tu muerte reinará el caos, y que vendrá un pueblo a arrebatarnos nuestro oro, nuestro pueblo.
- Nada, mi preciosa princesa -dejó escapar el rey con un hilo de voz-. Después de mí, vendrá otro y luego otro, y la Pachamama nos protegerá y nos acogerá en su manto. Tú mientras tanto crece, vive y haz que tus sueños sean la guía de tu vida. La mañana, la brisa y el día vendrán a buscarte. Hoy te toca ser feliz hija mía!!

viernes, 11 de noviembre de 2011

Aquerrale

Nadie sabe a ciencia cierta si todo lo que proclamaba esa desdichada en el potro de la tortura era verdad, fruto de alguna enfermedad, o simplemente una invención lo suficientemente poderosa y rotunda como para que dejaran de una vez de someterla a tanto sufrimiento.
-Sentenció Juanillo- el caso es que lo que confesó a continuación entre alaridos de dolor, hizo que todos los presentes enmudeciéramos de terror y por qué no, más de uno fantaseó con haber podido verlo o incluso participar de ello, que de todo hay en la viña del Señor. Rebeca, que así se llamaba la judía, contó con pelos y señales como su demonio la guió entre sueños a un bosque a las afueras de Toledo. Era una noche de luna llena y multitud de estrellas brillaban tanto que parecían querer asomarse desde el cielo para no perderse detalle de tan oscuro espectáculo: una misa negra, una orgía en la que los cuerpos se entrelazaban dándose placer. Un aquelarre en el que todo valía… Y presidiéndolo: Él. El Príncipe de la Dulce Pena.

El Principe de la Dulce Pena

Juanillo más animado bajo el tono de voz, prosiguió con el relato de la desdichada cría que aseguraba haber tenido la visita nocturna del Diablo y de haberlo llamado ella misma todas las noches utilizando esa oscura melodía.
- Ella lo amaba, según decía, lo amaba porque era humano, tenía todos los rasgos espirituales carentes de hipocresía. Era egoísta, vengativo y no acataba las normas que dictaba Dios. Por eso fue expulsado del paraíso. Durante toda la historia de la humanidad ha estado presente. Se le han achacado innumerables nombres: Satanás, Belial, Lucifer, Leviathan, Astaroth, El Ángel Caído, Luzbel, Mephistofeles, Belcebú… Pero ella siempre lo llamaba su príncipe. El Príncipe de la Dulce Pena.

Mañana Empieza Hoy

Al terminar su relato, Juanillo pareció entristecerse de repente. ¡Pobre chica! -pensó-. Cuánta locura y fanatismo hay en éstas paredes. Ésa chiquilla lo que necesitaba era seguramente un médico y un amor… y yo ¿qué tengo? nada. Mi vida es ésta lúgubre cárcel y estos locos Dominicos…
Azaak estaba leyendo en los ojos de aquel buen hombre. Él era el encargado de alimentarles, custodiarles, pero también de torturarles. Era su trabajo, su asqueroso trabajo.
- Cambia de vida -le instó Azaak- todos tenemos derecho a otra oportunidad.
- Ya es tarde para mí -suspiró el carcelero-.
- No digas eso -le recriminó indignada Azaak-todos los días son oportunidades nuevas para cambiar nuestro destino. ¡Mañana empieza hoy!

¡¡Levántate,
no te dejes ganar
y echa a volar!!

Nunca es tarde...

jueves, 10 de noviembre de 2011

Diabulus in Musica

No estaría mal tener un par de íncubos ahora mismo -bromeó Azaak-.
- Si dispusiéramos de algún instrumento, ten por seguro, que te concedería ese deseo -afirmó misteriosamente Sara-.
- ¿En serio? cada vez me sorprendes más.
- Existe una vieja leyenda que habla de un acorde maldito, el acorde del Diablo. Cualquiera que lo toque o lo escuche pone en marcha las puertas del mal. Y aseguran que el mismísimo Satanás se te presenta. Es como una invocación, pero en música.
- Eso mismo fue lo que confesó esa pobre judía que acababan de freír -dijo Juanillo-. Muchas veces el carcelero las hacía compañía y las contaba todo tipo de chismes. Él también se sentía muy solo.
- ¿De veras? -preguntó Sara divertida-.
- De veras -afirmó Juanillo-. Ella lo llamaba el tritono, el “Diabulus in Musica”.

Íncubos Y Súcubos

A la mañana siguiente, después de la periódica visita del carcelero, encargado de suministrarles algo de pan mohoso y agua, se enteraron de la ejecución de una joven toledana de 19 años acusada de brujería y practicar misas negras. Según pudieron enterarse por boca de Juanillo -el carcelero-, la pobre muchacha no estaba en sus cabales. Proclamaba a quien quisiera oírla, que era la concubina del mismísimo Diablo y se que le aparecía en su alcoba todas las noches en forma de Íncubo.

- ¿Íncubo? ¿Qué es? -preguntó interesada Azaak.-

- Íncubos y Súcubos son materializantes de Satanás en forma humana. El Íncubo tiene aspecto de un atractivo hombre y el Súcubo de doncella apetecible. Los dos se aparecen a sus víctimas de noche, y suelen excitar tanto a sus asustados pretendientes, que estos caen rendidos a sus encantos.

En Nombre de Dios

Al terminar la carta, Azaak se sumió en una profunda tristeza. Ella también tenía un amor, Pedro de Alcázar, aquél intrépido cocinero que tanto le había enseñado. ¿Dónde estaría? -pensó-. Los verdes ojos de Sara tenían un brillo especial, y un esbozo de sonrisa asomó en aquel blanco rostro…
- ¿Para ti qué es el amor, Azaak? -preguntó la judía-.
- El amor no se puede definir, todo lo importante de esta vida, sí lo defines lo haces pequeño; El amor al igual que la libertad hay que sentirlo. Es como el sexo, hablar de el es estimulante, pero practicarlo es totalmente distinto.
- He notado que aquí, al sexo, la Iglesia lo ve como algo sucio.
- Sí Azaak, pero es algo que debo explicarte. De puertas para adentro todos los miembros de la Iglesia, se entregan a sus fantasías carnales. Como ya le dije yo soy bisexual Azaak, creo que mi sexualidad es libre y madura, pero eso aquí es algo así como una monstruosidad. Una de mis amantes fue obligada a delatar nuestros encuentros amorosos al Santo Oficio y por eso estoy aquí confinada…
- ¿Te interrogaron sobre ello? -preguntó interesada Azaak-.
- Con toda suerte de detalles. -Sara miraba fijamente al vacío, mientras recordaba los gritos, insultos y torturas…-

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Desde Mi Cielo

Rara vez los prisioneros tenían visitas de sus familiares. Pero la excepción besó esa mañana a Sara. Pero el beso era amargo, era un beso de despedida. Una prima suya se presentó con una carta y la mirada huidiza. Era evidente que algo había pasado. No hicieron falta palabras, hay veces que el Alma escucha las malas noticias antes que nuestros oídos: ¡Su amor había muerto!
Sus ojos se llenaron de lágrimas mientras abrazaba contra su pecho aquella carta. Miró el remite y vio que estaba firmada por él. Alargó la mano hacia Azaak y con un hilo de voz le dijo:
- ¡Léemela! ¡Por favor, léemela!
Y Azaak tomando su mano, comenzó a leer….

La Posada de los Muertos

Hacía frío, mucho frío. Azaak se había quedado dormida escuchando a Sara. Cuando abrió los ojos buscó con la mirada a su nueva amiga. La encontró en un rincón arrodillada tarareando una alegre y pegadiza melodía.
- ¿Qué cantas? -preguntó-. Es digno de admirar tu fuerza de voluntad, pareces contenta.
- ¡Que va! -suspiró Sara-. Lo que pasa es que me ha venido a la memoria una historia que me contó la hechicera de la que te hablé. Cuentan que en los extramuros de Toledo existe una venta en la que a todo aquel que la visita con el ánimo decaído y con ganas de acabar con esta vida de sufrimiento, se le aparecen los muertos y cantan esta melodía.

lunes, 7 de noviembre de 2011

El Paseo de los Tristes

Sara continuó contando su historia mientras Azaak asistía perpleja a las palabras de aquella extraordinaria mujer.
- Desde que la Inquisición se instauró en España allá por el año 1478, la intolerancia, el fanatismo y la superstición se adueñaron del corazón de esta bella tierra. Todos éramos sospechosos; judíos, musulmanes y cualquier persona con alguna inquietud intelectual. Incluso las vendettas personales solían acabar en acusaciones de brujería o de malas artes. El Santo Oficio era como una especie de policía del Alma. Autos de fe en los que se quemaban vivos a numerosos herejes, judaizantes y todo aquel susceptible de ser “salvado”.
- ¡Es horrible! -exclamó Azaak- se supone que los españoles llegaron a la tierra de mis antepasados para enseñarnos la religión del amor y el perdón, incluso se escandalizaban de nuestros sacrificios. ¿Y esa religión permite el asesinato por ser distinto? Los dioses nos dieron inteligencia para dudar de todo y para hacernos preguntas -Azaak no entendía esa supuesta superioridad espiritual del hombre blanco-.
- En Europa las cosas son más lúgubres de lo que parecen. La cultura es la medicina contra el fanatismo y el miedo. Mira, te voy a contar una historia del sitio donde nací, Granada, la ciudad más hermosa jamás imaginada por ningún dios. Allí hay un paseo que tiene una bella y triste leyenda.

El Callejon del Infierno

Azaak le cuenta a Sara su increíble historia con los españoles, y cómo devastaron a su pueblo. Ya casi nada quedaba de la civilización Azteca.
- ¿Y tú, Sara? ¿Cual es tu historia? -preguntó Azaak mientras la miraba-. ¡Era preciosa! Tenía los ojos del color de los prados y su piel era blanca, casi transparente...
- Como habrás podido observar Toledo es una ciudad insólita. Donde lo mágico, lo oculto y lo misterioso se dan cita. Dicen que aquí conviven las tres culturas -Cristiana, Judía y Musulmana- pero eso no es cierto, nada más lejos de la realidad. En todo caso aquí esas culturas se soportan las unas a las otras, pero no se mezclan. Desde que se instauró la Inquisición, sólo hay una religión: la Cristiana, y las demás han sido barridas o simplemente ocultadas. Pero si algo sigue vivo y latente en Toledo son los numerosos magos, astrólogos, nigromantes, estudiosos de la cábala y la alquimia, y alguna que otra sociedad secreta. Pues bien, a mí siempre me interesaron estas artes. Yo, al igual que tú, creo en las fuerzas de la Naturaleza, y un día fui al encuentro de una hechicera llamada "La Diablesa", para que me diera un filtro de amor, pero un pavoroso incendio quemó la casa de la hechicera con ella dentro. Varios vecinos me vieron. Desde entonces esa travesía esta maldita, y se la conoce como "La Travesía del Diablo" o "El Callejón del Infierno".

domingo, 6 de noviembre de 2011

El Poema de la Lluvia Triste

Toledo, año 1531


El interior de la celda era angosto y muy frío. Tan frío que la esperanza se helaba en el Alma, haciéndola pedazos. ¿Dónde estaba el aire, el sol? ¿Por qué la habían encerrado en esa prisión? Azaak no consiguió llegar al sur y fue interceptada y hecha prisionera por los españoles. Dada su extraordinaria belleza y dominio de la lengua castellana, fue llevada a España junto con un cargamento de oro proveniente del pueblo Inca. Era la prueba que necesitaba un hombre, si cabe, más cruel y ambicioso que el propio Cortés, de que el pueblo Inca era poseedor de innumerables tesoros. Su nombre era Francisco Pizarro.
Junto a ella se encuentra Sara -una preciosa chica judía acusada de tratos con el Diablo-. La Santa Inquisición no ve con buenos ojos que una indígena de Las Indias sepa hablar castellano fluidamente. Además asegura que el verdadero Dios es la Pachamama. Sara está asustada y Azaak le cuenta una bonita historia de su pueblo...

Hazme Un Sitio Entre Tu Piel

Habían pasado tres años desde los extraños sucesos ocurridos en Atlanta, donde un senador ultraconservador había muerto en extrañas circunstancias. Durante estos tres años el inspector Rafael Haro -de origen cubano- había sido el hombre elegido por el Servicio de Inteligencia (CIA) para aclarar los sucesos que tuvieron lugar en Atlanta. Sólo tenía una pista: España. Y una frase escrita en la mansión del senador Joe Hamilton: "La Voz Dormida, el Señor me ha enviado".
Ya daba por perdida la búsqueda cuando recibió una llamada:
-Buenas tardes inspector!! Tenemos a un chaval con síndrome de Down en la planta de psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Ha montado un follón enorme en Toledo. Dice que es La Voz Dormida... y le contó con detalle lo sucedido...
-De acuerdo Miralles, en diez minutos nos vemos en el hospital. ¡No quiero prensa! ocúpate.
La planta de psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal era un lugar dantesco. Era como un taller humano en el que los cuerpos eran aparcados mientras las mentes eran medicadas y adormiladas. Rostros burlones, ojos sin vida, gritos y estremecedores aullidos. El Doctor García Pedraza, jefe de psiquiatría, le puso al día del extraño caso del paciente Nacho, un chaval con dieciséis años que sufría el síndrome de Down y que, desde esa misma mañana entraba en trance, vaticinando la hora exacta de la muerte del Papa...
- Y ¿qué tiene de extraño? -preguntó el inspector-. Todo el mundo sabe que el Papa está a punto de morirse, de hecho la muerte está tirándole de la manga desde hace tiempo.
- Señor inspector, lo inusual es que cada vez que entra en trance desaparecen todos los rasgos de su enfermedad. Todos los típicos síntomas del síndrome de Down se evaporan, y mantiene conversaciones coherentes!!
Cuando Rafael Haro entró en la habitación, lo que vio le produjo tal impacto que tuvo que agarrarse al borde de una silla. Nacho yacía tumbado mirándole fijamente, estaba atado por correas y conectado a multitud de máquinas. Su rostro empezó a estirarse y poco a poco una brillante luz se apoderó de su cuerpo.
- Le esperaba señor Haro -dijo una voz aflautada y asexuada-. Tenemos mucho de qué hablar, siéntese, no hay tiempo.
- ¿Quién o qué eres? -preguntó Rafael Haro mientras encendía su grabadora...-
Nacho cerró los ojos, suspiró, y empezó su relato...

La Voz Dormida

Toledo, 2 de abril. 2005


Nacho sólo le calmaba la música, especialmente la Clásica. Su madre desde muy pequeñito siempre le ponía "Claro de Luna" para dormirse. En el hospital, después del parto, tuvo que asumir de golpe que su bebé era especial, tenía síndrome de Down.
Nacho, entre otras habilidades, había adquirido una sensibilidad muy acusada para el Arte. Le fascinaba la Música, el Cine y la Pintura. Sobre todo ésta última. Decía que en los cuadros veía cosas que a simple vista parecían esconderse. Se pasaba horas y horas contemplando un mismo cuadro y, de vez en cuando, tras entrecerrar los ojos, sonreía divertido y asentía.
Hoy era un día especial, Sara de Ladrada y García, su madre, le iba a llevar esa mañana a la Universidad de Toledo, donde se exponían multitud de cuadros y caprichos de Goya -uno de los favoritos de Nacho.-La exposición se llevaba a cabo gracias al convenio de los gobiernos de Castilla-La Mancha y de Aragón. La Universidad de Toledo era un marco incomparable. Tanto en la Ciudad Imperial como en su Universidad sucedieron numerosos hechos asombrosos. Brujería, espiritismo, necromancia, cábala y otras artes ocultas son parte indiscutible de la piel de Toledo.
En la misma Universidad de Toledo, hace unos pocos años, murió de un infarto un vigilante jurado que hacía su turno por la noche. Sus compañeros y varias mujeres de la limpieza aseguraron que en el piso de arriba se oían risas y lamentos, que después de fregar el suelo de un aula de más de setenta metros cuadrados, cuando iban hacia la siguiente aula, oían arrastrar sillas... Evidentemente estaban solas, y al darse la vuelta y regresar sobre sus pasos, se encontraban todas las sillas perfectamente colocadas encima de las mesas. Más de doscientas sillas!!
El último suceso paranormal tuvo lugar en la madrugada de hace unos meses. La Universidad estaba en obras, y un vigilante jurado, al hacer la ronda, oyó unos misteriosos ruidos en el desván que estaba situado en la planta de arriba. Durante toda la noche los lamentos y los extraños ruidos atemorizaron de tal manera al vigilante, que éste no dudó en quedarse resguardado en un despacho. Al amanecer llamó al bedel y le preguntó si alguien
-algún estudiante con ganas de juerga, o alguna pareja de enamorados-, solía visitar de noche aquel desván. La respuesta fue inquietante. Sólo él tenía las llaves de la Universidad y el día anterior, antes de cerrar y dejar al cuidado de las instalaciones al vigilante, se cercioró de que estaba vacía. Inmediatamente fueron al misterioso desván, y al abrir la puerta, que efectivamente estaba cerrada con llave, el miedo y el terror se adueñaron de sus rostros... Sillas, mesas, pizarras, armarios y demás mobiliario académico estaba amontonado formando una pirámide de más de dos metros de alto!! ¿Quién o qué había hecho tan arduo trabajo?
Hoy no sería diferente, algo estaba a punto de ocurrir.

Nacho -como siempre que salía de casa- llevaba consigo su reproductor de mp3, donde alternaba música Heavy con sus compositores favoritos de Música Clásica. Estaba ensimismado viendo esos pequeños cuadros que llamaban Caprichos. De repente empezó a sonar en su mp3 la Sinfonía Nº 9 en Re Menor, era de Beethoven, su compositor preferido. En aquel instante sus ojos se pararon en uno de esos extraños cuadros. Una mujer era levantada por los aires por unas brujas, volaba, o eso le parecía a él. Pero había algo más, un símbolo lo llamaba. La música de Beethoven se hacía más fuerte y el cuadro parecía hablarle. Como en un eco, Nacho oía gritos, era su madre, que, aterrorizada, señalaba su cara y pedía ayuda mientras intentaba coger su brazo.
Nacho giró lentamente su cuerpo y alcanzó a verse reflejado en el cristal de una vidriera situada justamente detrás... Su cara! Su cara estaba cambiando, estaban desapareciendo sus rasgos...
La Novena Sinfonía alcanzaba su cenit.
Bajo el cuadro de Volaverunt, Nacho dejó caer el mp3 que llevaba en su mano. Todos los rasgos característicos de aquel niño con el síndrome de Down habían desaparecido. Su piel era tersa y una luminosidad especial emanaba de su mirada.
- Soy la Voz Dormida, el Señor me ha enviado, "Missit me Dominus".
Se hizo el silencio, nadie se atrevía a hablar. Sara -su madre- se tapaba la boca ahogando un grito, la gente lo observaba, un grupo de monjas carmelitas se acercaron a él.
- ¿Qué tal el polvo de anoche, hermana Pilar?
-preguntó Nacho cogiendo un crucifijo y arrancándolo del pecho de la alucinada carmelita-.
- Espero que el Obispo la recompense -se burló-Él siempre es misericordioso con sus putitas.
Y mirando el crucifijo se lo lanzó a la cara.
- Hoy vuestro jefe dará cuentas al que todo lo ve, el Señor me ha enviado, Missit me Dominus.
- Pero hijo, ¿qué dices?, ¿te encuentras bien? ¡Que alguien llame a un médico, por el amor de Dios! Sara no daba crédito a lo que oía y veía.
- Hoy vuestro Papa Juan Pablo II morirá a las 21:37 horas. Yo soy La Voz Dormida, el Señor me ha enviado.
Nacho cayó derrumbado nada más terminar esa enigmática profecía.


Volavenut Opus 666

Madrid, 25 de mayo. 1823


No importa si tienes éxito o si fracasas. No importa si llegas a la meta o simplemente te quedas a las puertas. Lo importante no es la meta, es el camino...
Durante toda su vida la fuerza motriz que había desperezado su ya cansada imaginación había sido la voluntad. Pero eso sólo era el combustible, el alimento que hacía que su cuerpo y su mente no se doblegaran ante el fracaso, esa fuerza invisible que le hacía levantarse cada mañana y mirar a los ojos la derrota, y apartándola de un golpe, enfrentarse a sus sueños. Cada vez que se quedaba frente a frente con un lienzo en blanco lo estudiaba, incluso se diría que hablaba con él.
¿Tú qué quieres ser? -le preguntaba-.
Y antes de escoger los colores de su paleta, sabía perfectamente en qué pigmento debía sumergir su pincel, su alma... En el de la pasión. Hagas lo que hagas en la vida, triunfes o fracases, sea por divertimento o por oficio; hazlo con pasión. No importa si es bueno o malo, mediocre o sublime. El arte sin pasión es como besar a una piedra, carece de calor, de Alma... Hagas lo que hagas en tu vida, hazlo con pasión.
Una perla es un insignificante grano de arena, no es importante, nadie le presta atención. Pero el tiempo, la constancia y la pasión hacen de él algo precioso, algo tan valioso que hasta los océanos le rinden pleitesía. ¡Todo sueño empieza por ser algo pequeño!
Mientras reflexionaba, Goya daba sus últimas pinceladas a una extraña obra pintada, como muchas otras, en las paredes de su apartado caserón, a orillas del río Manzanares, en la ribera de Aluche. Las paredes de esta casa se llenaron de alucinantes escenas de supersticiones, brujerías y endemoniamientos. Allí esta Saturno devorando a sus hijos con una viveza que escalofría, allí el Gran Buco convocando a sus torvos feligreses y allí su última pintura, el gran Aquelarre fantasmagórico de caras hechas a trompicones, de esperpentos malignos... y presidiéndolo todo: El Macho Cabrío.
Desde que su sordera se adueñó de sus silencios, Goya se refugió de la Corte de Fernando VII en este apartado caserón, a las afueras de Madrid. Se le conocía en la Villa como "La Quinta del Sordo". Allí, en compañía de Leocadia, quien estaba a cargo de la casa, y el fiel Isidro, que le servía de intérprete y cuidaba de la huerta, fue donde tuvo lugar una extraña visita que cambiaría el transcurrir de los acontecimientos, y como no, el Mundo...
A las doce menos un minuto de la noche, bajo una espesa oscuridad, una sombra ágil y silenciosa llama a la puerta de La Quinta del Sordo:
- Buenas noches, deseo ver a Don Francisco de Goya, dígale que vengo de muy lejos y que me envía Volaverunt-. Aquel hombre tenía un extraño acento extranjero y vestía de negro, todo de negro.
Doña Leocadia, sorprendida por lo inusual de la hora, invitó al extranjero a esperar a su señor en un pequeño sofá de cuero junto a la chimenea del salón de la parte baja de la casa. Don Francisco solía recibir innumerables visitas hace años pero últimamente, debido a su sordera, se había vuelto huidizo, taciturno.
-Francisco -escribió en una hoja- tienes una visita de un hombre con acento extranjero, pide unos minutos a solas contigo, trae una carta y dice venir en nombre de Volaverunt.
-¿Volaverunt? -exclamó Goya- dile que suba por favor.
¡Volaverunt! ¡Por fin había llegado la hora! Ese era el nombre de uno de sus caprichos, grabados al aguafuerte hace unos años, y también era el nombre en clave que pondría en marcha el mecanismo....
El visitante resultó ser alemán y le entregó una carta firmada por el también alemán y amigo Goethe -pensador y novelista creador entre otros títulos de la novela Fausto, y uno de los precursores de Darwin-. En esa carta se le requería en el plazo de una semana en la francesa ciudad de Burdeos, allí le presentaría a una celebridad, que como él y tantos otros, formaban parte de la Sociedad... El sello de la carta llevaba ese extraño símbolo que ya vio la primera vez en casa de Goethe.



Burdeos, 1 de junio. 1823


“Querido Francisco, el tiempo se nos agota, tanto tú como todos nosotros estamos más cerca de la muerte que de la vida, nuestra creciente ancianidad nos apremia en concluir nuestra obra. La Voz Dormida debe despertar, y para ello hoy te voy a presentar a alguien que vive iluminado porla luz del arte, a un ser que vive en las tinieblas del silencio, un ser que como tú, mi viejo amigo, es sordo...”

Resultó que aquel robusto hombre no era otro que aquel del que tanto se hablaba en la Corte de España, un músico excepcional, un compositor que sin oír una sola nota, las dotaba de magia, armonía, fuerza y elegancia. Él decía que cerraba los ojos y oía la música con toda claridad dentro de su cabeza. Era un ser único, su nombre era Ludwig Van Beethoven.
Convinieron, después de una larga noche de conversación -en los que los traductores se afanaban en hacer llegar a los dos hombres sordos todo cuanto allí se habló-, que lo mejor era encriptar el mensaje, a la espera de que un ser altamente sensible, una pureza humana incorrupta, lo hiciera suyo.
Goya ocultó el símbolo de la Sociedad secreta en su capricho Volaverunt, y Beethoven hizo lo mismo pero con la frase: "Missit me Dominus" (El Señor me ha enviado), ocultándolo en uno de los fragmentos de su Sinfonía en Re Menor Nº 9.
La voz dormida no tardaría mucho tiempo en despertar...

Gaia, Gaia, Gaia
Libera me domine de morte aeterna
Volaverunt, Missit me Dominus


martes, 25 de octubre de 2011

La Venganza de Gaia

Todavía mantenía la mirada fija en el monitor de su ordenador, cuando Joe Hamilton terminó de leer la última línea. El ya sabía la historia de los españoles, de Monctezuma y todo eso; además, ¿en que me atañe todo esto a mí? -pensó-. Más bien, le parecía el típico relato anticolonizador que muchos activistas de Estados Unidos utilizan para luchar contra intereses comerciales norteamericanos en México. Era muy tarde y estaba agotado, alguien le había gastado una broma pesada, y de muy mal gusto, haciéndose pasar por esa infeliz a la que habían ejecutado. Terminó su copa y decidió dormir.
Tenía la boca seca y no había conseguido descansar; encendió la luz que estaba en su mesita de noche, atestada de libros de derecho penal y de una biografía de Charlton Heston. Al iluminarse su cuarto, notó por el rabillo del ojo un fugaz movimiento. Giró súbitamente la cabeza y su expresión cambió de tal forma, que un risita ahogada se escapó de quien estaba a su lado. Intentó gritar; pero el miedo había paralizado todas sus funciones básicas, incluso respirar le parecía insoportable. Sentada en su cama, estaba Alma Echegaray, mirándolo fijamente y con cara burlona, se presentó.
- Buenas noches gobernador, espero que el sueño haya sido reparador.
- ¿Quién eres? –acertó a pronunciar.
- Ya se lo dije, tenía algo importante que contarle. Esperaba que hubiera entendido mi historia, pero veo que no. Veo que no ha entendido nada. Yo soy Azaak, también soy Alma Echegaray. He tenido muchos nombres a través del tiempo, pero siempre he sido la misma; GAIA. Soy la madre naturaleza, la Pachamama, soy el sol, la luna, soy todo lo que hace que este planeta viva. Y si le conté esta historia, era simplemente para que viera que los verdaderos americanos no son ustedes, sino todos esos pueblos que fueron colonizados, y también para que comprendiera que ejecutar a alguien va en contra de la Naturaleza... y ¡yo soy la Naturaleza!, y este tu juicio...

Si Te Vas

Cuando el alma queda herida de soledad, es cuando aprendes que tener a alguien a quien amas, es un regalo que debes cuidar y mimar. Azaak nunca se recuperó de aquella matanza, los españoles le habíamos quitado su identidad, sus costumbres y, a cambio, ella sólo tenía mi amor.
Cuando aquella noche me dijo que la ayudara a huir, todos mis miedos y mis dudas desaparecieron. Amar a alguien es comprometerse, es pensar en tres: tú, yo y nosotros.
Había encontrado el amor y no lo quería dejar escapar: ¡Claro que la ayudaría!, incluso me iría con ella, pues si ella se va, yo volvería a encerrarme en vida.

lunes, 24 de octubre de 2011

El Atrapasueños

- Debemos dirigirnos al sur -dijo Azaak-. Allí hay más nativos como yo, que necesitan de mi ayuda y yo preciso que seas testigo de toda injusticia que allí el hombre blanco está haciendo. Existe un imperio, el Inca, que pronto caerá en manos de compatriotas tuyos y debes verlo, y luego regresar a tu mundo para contarlo.
¡Cuánta razón tenía Azaak! El éxito de Cortés no hizo sino animar a más europeos, que veían en el continente americano una salida a su pobreza y una posibilidad de ir amasando territorios y fortuna.
- Ahora duerme y pon esto en tu lecho. Azaak me entregó un extraño amuleto, que según ella venía de un pueblo al norte, muy al norte. Entre otras propiedades tenía la de capturar todos tus malos sueños y que jamás te hirieran.
- Su auténtico poder reside -me dijo- en que captura todos tus anhelos y si deseas algo en tu vida y sueñas cada día con ello, se cumple. Y ahora duerme, duerme y sueña con ser...

Van a Rodar Cabezas

Con 400 españoles y apoyados por los tlaxcaltecas, Cortés decidió el asedio a Tenochtitlan y así, durante 80 días y 80 noches, los aztecas vieron como su resistencia disminuía a causa del hambre y de un arma con la que ningún bando contaba: los virus. En efecto, sin proponérselo, Cortés había traído enfermedades comunes en Europa que sin embargo resultaron mortales para los aztecas; una simple gripe diezmaba las fuerzas e incluso mataba a cientos de aztecas.
Miles de ellos perecieron, pero antes de que Tenochtitlan fuera finalmente conquistada, Azaak lanzó este grito de rabia e impotencia al ver destruida tanta belleza...

sábado, 22 de octubre de 2011

La Leyenda de la Llorona

Entre las muchas mujeres que abrazaron el cristianismo, hubo una la cual era el blanco de las iras de Azaak. Su nombre, Malinche y su condición, amante de Cortés y traidora de su pueblo y de la naturaleza.
Aquella misma noche vi a Azaak discutir con ella acaloradamente y entre otras amenazas, Azaak le contó una leyenda que sobrevivía en el tiempo. Es según dijo Azaak, una historia que se cuenta en el México del futuro y habla de La Llorona...

La Rosa de los Vientos

Hoy tengo el convencimiento de que hablé que el corazón, que todo cuanto dije a Cortés fue lo correcto y lo que tenía que hacer, pero en ese momento, una vez que mi boca dejó de soltar toda esa verborrea, y después de acusar a Cortés, el miedo me abrazó tan fuerte que incluso él decidió apiadarse de mi y no ahorcarme por traición. Evidentemente, fui arrestado y el juicio postergado hasta mi regreso a Cuba, donde se me trataría con deshonor y se me encarcelaría.
Pero Cortés, a la vez, necesitaba hombres y yo, aunque contestón y, según él, cobarde, era útil para sus propósitos. Se había propuesto volver a Tenochtitlan y conquistar el imperio Azteca de una santa vez.
Como siempre mi bella Azaak me dio consuelo y aseguró que en la vida hay que regirse por principios tan simples como estos...

viernes, 21 de octubre de 2011

El Arbol de la Noche Triste

En la noche del 30 de junio de 1520, y tras haber cohabitado con los aztecas en Tenochtitlan, aprovechando la creencia de estos de nuestra procedencia divina, Hern án Cortés ordenó que abandonáramos la capital, ya que la paciencia de los aztecas y el apoyo del pueblo a Monctezuma, había llegado a su fin. Las órdenes eran claras, debíamos transportar todo el oro y los tesoros que pudiéramos y en alianza con la oscuridad que nos proporcionaría la noche, huiríamos con la misma clandestinidad que un ladrón tiene al abandonar la escena del crimen. Yo mismo me vi empujado a la rapiña y la ambición. Todos éramos presa de una mezcla de miedo y extraña borrachera de poder. Había quienes, incluso, dejaban sus armas y cascos, para así poder trasladar más botín.
Y como las patas del mentiroso y del ladrón son muy cortas, no pudimos ir muy lejos. Debido al poco sigilo que mantuvimos, los aztecas dieron la voz de alarma y al ver que cobardemente huíamos con su riquezas, nos atacaron con la fuerza que da el defender tu raza y tu tierra. Los caballos se hundían en el agua, fruto de tanto sobrepeso y muchos de mis compañeros perecerían ahogados por el mismo motivo. Fue una matanza. Cortés resultó herido, y las bajas fueron cuantiosas. Yo sufrí una herida de la cual nunca podré curarme, y fue la herida que recibió mi alma al ver en que me había convertido: ladrón y asesino cobarde. Azaak, también, había conseguido escapar con vida, pero muy a su pesar, pues seguía esclava de nosotros y creo que también de mi corazón... entre ella y yo había surgido algo más fuerte que el odio o la ambición, ¡el amor!
Me armé de valor y aprovechamiento que Cortés tomaba aliento al pie de un árbol, me decidía a hacerle saber mi punto de vista sobre aquella, tan poco honrosa, forma de proceder. Mi sorpresa fue descubrir a Hernán Cortés llorando ante ese árbol, fue una noche de tristeza, fue la noche triste...

La Costa del Silencio

Pasaron muchas lunas, y yo cada vez estaba más impregnado del magnetismo de aquella singular mujer. Aún siendo cautiva de los españoles, no albergó nunca odio o rencor hacia nosotros, pero tampoco abrazó el cristianismo como hicieron otras. Ella no entendía el afán de Hernán Cortés por invadir y dominar a Tenochtitlan, capital del imperio Azteca. Azaak aseguraba que la tierra, las nubes y las montañas pertenecían a quien supiera vivir en comunión con ellas, no utilizarlas como plataforma de crecimiento personal., venganza o abuso. En las muchas noches que pasé, hechizado, escuchando preciosas historias que me contaba, empecé a comprender lo que me quería enseñar.
- Vosotros –me dijo- utilizáis el mar para alimentaros y para viajar por él, pero jamás lo cuidáis. Y el mar como ser vivo que es, necesita amor y atenciones, al igual que el río o el árbol. Ayer escuché al viento y me advirtió que dentro de muchas lunas, cuando tengáis barcos que no necesiten al hermano viento para desplazarse, el mar sufrirá una enfermedad de tal gravedad que si no lo remedia el hombre blanco, morirá de pena y de suciedad. Y la madre naturaleza os castigará por ello.
A las puertas de Tenochtitlan, mientras la luna iluminaba nuestras caras, Azaak alumbró mi alma contándome la profecía que según ella ocurrirá en nuestra Gaia dentro de muchos, muchos años.

Alma

Azaak, a sus 19 años, no alcanzaba a comprender que, más allá de donde nace y muere el sol, existiera una raza tan poderosa como misteriosa. En la aldea corría el rumor de que hombres con la tez blanca como la harina y con vello por toda la cara, habían venido flotando en montañas y estaban cerca de su poblado, mostrando ropajes imposibles y blandiendo cuchillos que escupían fuego y muerte.
Para ser la menor de cinco hermanos, Azaak ya poseía una inmensa sabiduría y una gran responsabilidad. Desde pequeñita había desarrollado la capacidad de hablar con los árboles y de leer los mensajes que las nubes le mandaban. Se sentía en perfecta comunión con la naturaleza, a la que llamaba hermana.
Aquella mañana, su corazón le había avisado que un peligro desconocido moraba entre los suyos. Más tarde, tuvo noticias de que aquellos seres de dos cabezas y con patas de bestia, y de la intención de estos de hacer prisioneros a toda hembra sana que estuviera en edad de procrear.
Y fue en ese instante, cuando la vi, en el que supe que no había conocido la belleza en su totalidad, hasta que sus ojos me taladraran con una dulce e inquisitiva mirada. Me encontraba frente a ella y, a mi lado, Jerónimo de Aguilar, naufrago español que arribó a la Costa Maya ocho años antes de la llegada de Cortés y que, además, hablaba la lengua de los nativos con cierta soltura y solvencia..
Junto a Aguilar y a mí, arremolinadas en torno a esa bella indígena, se encontraban las ancianas emitiendo chillidos desgarradores y sollozando desconsoladamente. Poco a poco, me fui abriendo paso ante aquella multitud y pude ver cual era el motivo de tanto dolor y desconsuelo. Tumbada en un pequeño lecho de hojas verdes, yacía una criatura de no más de cuatro años. Sus pequeños ojos me miraron como intentando hablar, su tez morena y su largo cabello estaban empapados de sudor y su respiración había perdido toda cadencia natural. Con un movimiento rápido, pero delicado, Azaak levantó su cabeza y apaciguó un tanto su agonía, dándole a beber agua de su propia mano.
- Diles mi nombre, y que si en algo puedo servir, muy gustoso habré de hacerlo. Y diles también, Aguilar, que no teman, que nada malo esperen de mí. –comenté con humildad.
Jerónimo de Aguilar intercambió unas palabras con Azaak. Tras una breve pausa, que a mí me pareció una eternidad. Aguilar se incorporó y me dijo: “Se está muriendo, Pedro, tiene una grave dolencia, pero sus corazones no lloran por su marcha, sino porque nos han ordenado detenerles y la niña se quedará sin su canción del Alma”.

- ¿A qué te refieres? –pregunté.
- Ellos creen que debemos estar preparados para el último viaje, al igual que debemos estar preparados para la vida, y si no permitimos que estas gentes hagan su rito, el alma de esta niña vagará por las Tierras Tristes.
- ¿Y cual es el rito? –volvía ainquirir.
- Es una canción... “La Canción del Alma”.
- Diles que la canten. Les dejaremos el tiempo que haga falta.

La Conquista

Año 1519, mediados de Febrero.


¡Buenos días, aventura! Pedro de Alcázar susurró a la brisa marina mientras arriaban las velas. Era una soleada mañana del mes de Febrero y por fin a sus veinte años iba a conocer mundo y, por qué no, a hacerse con una pequeña fortuna.
Como otros tantos hombres, 508 para ser exactos, Pedro Alcázar formaba parte de la empresa que Cortés había financiado con su propio dinero para ir en busca de títulos, de honor y de El Dorado.
Esta expedición la totalizaban doce buques, diez cañones de bronce, cuatro falconetes y pólvora, casi suficiente. Trece de sus hombres eran mosqueteros equipados con buenos arcabuces. Además, se había hecho con los servicios de más de una treintena de ballesteros. Dieciséis caballos era toda la fuerza animal de la que disponía este pequeño grupo de caza fortunas y aventureros españoles... Y a mí, Pedro de Alcázar, hijo de Simón de Alcázar e Isabel de Guzmán se me había concedido la distinción de alimentar a todas la bestias de la expedición, caballos incluidos.
En los días que siguieron, rodeamos la costa sur de Cuba para aprovisionarnos de más armas y otros diversos enseres. Zarpamos desde Santiago de Cuba el 18 de Febrero del Año de Nuestro Señor 1519. Aquellas semanas las pasamos sin más compañía que el crujir de las maderas del barco y el sonido del fuerte viento que, aparte de hinchar las velas del buque insignia, también inflaba y dirigía nuestros sueños de Gloria.
Por fin divisamos tierra, precisamente, en el instante en que la noche bostezaba y el pálido sol de la mañana desayunaba con los primeros olores del día. Ante nuestros ojos, una inmensidad de colores asomaron como surgidos de un cuento. Jamás había visto tal diversidad de aves y plantas, incluso la arena de aquella playa, parecía que hubiera sido tamizada por una mano sobrenatural. Hernán Cortés mandó que se engalanara toda la tripulación, y ante los atónitos ojos de aquellos nativos, los españoles hicimos ostentación de todo nuestro poder y orgullo. El miedo de aquella gente, semidesnuda, era palpable, observaban a nuestro caballos con horror y espantados, corriendo a refugiarse tierra adentro.
Más tarde, supe que creían que caballo y jinete eran un solo ser; y que nuestros navíos eran montañas flotantes. Estaban convencidos de nuestra divinidad, que éramos la encarnación de Quetzalcoatl, una deidad de mucho poder; la serpiente emplumada de las leyendas mexicanas adorada en todo el imperio azteca. Los Mayas la conocen como Kuculcan. En ambos casos, es el Dios del Saber, que combina las fuerzas de la tierra y del cielo. Su consorte es Tonantzín, diosa de la tierra. Cuenta la profecía que Quetzalcoatl volverá al reino de los hombres en el año azteca que coincide con el 151 de nuestro calendario romano.
No, no éramos deidades, sólo un grupo de insensatos guerreros ávidos de oro y aventuras. Y yo, Pedro Alcázar, empezaba a ser consciente de las atrocidades que haríamos para conseguir lo que buscábamos. Torturaríamos, mataríamos, esclavizaríamos, todo por su tierra y bajo la insuficiente excusa de cristianizar a alguien que no lo necesitaba. Era la Orgía del Poder, el Banquete de los Cristianos, era... La Conquista.

jueves, 20 de octubre de 2011

Gaia

7 de Enero de 2002. Atlanta, Georgia (E.E.U.U.)

"Siempre quise que la angustia fuera agua; que todo el dolor que produce la falta de oxígeno en la alegría, en vez de convertirse en desesperanza, formara pequeñas gotas para sí poder dar nombre y tamaño, a ese dolor que alicata las paredes del estómago cuando sabes que ya no hay marcha atrás. Siempre soñé, que la alquimia de la esperanza, transformara este miedo en gotas de sudor, que al resbalar por mi frente diluyera esta angustia que ya me ha ejecutado...
Y ahora que sé que mi final se acerca, quisiera que se evaporara este mal que tiene mi libertad secuestrada, que se evaporara con el calor de un abrazo o con el lienzo de un te quiero. Esa libertad que siempre me dió "besos de usted" y que nunca me prometió amor eterno.
La libertad es un estado pasajero del alma, y todos morimos un poco cada día..."

Mientras Alma Echegaray era ejecutada en la silla eléctrica, estos pensamientos quedaban impregnados en la sala, donde veinte testigos y media docena de periodistas habían presenciado, como una corriente de 2.000 voltios atravesaba su convulso cuerpo. Esta primera descarga dejó al reo inconsciente, a continuación se le aplica otra descarga de 1.000 voltios con el fin de rematarle, y más tarde una tercera, y última, de 2.000 voltios por si existiera alguna duda de la efectividad de tan piadoso y magnánimo brazo de la justicia.
Existen numerosas pruebas de que, a veces el reo no muere inmediatamente y que el electrocutado padece un intenso sufrimiento. Incluso hay personas más resistentes a la electricidad que otras, bien porque su cuerpo genera una natural resistencia a la misma, o bien por su continua exposición a esta.
Cuando aquel torrente de electricidad recorrió por segunda vez el cuerpo de Alma, este dejó de convulsionarse y un histérico silencio se adueñó de la sala, se había hecho Justicia, el estado había asesinado a otra amenaza para el modo de vida americano ¡Alma Echegaray había dejado de existir!
A Jose Hamilton no le resultaban agradables las ejecuciones, pero pensaba que la sociedad debía de valerse de medios como este para defenderse y conservar un cierto orden en el país. Él siempre fue partidario de las ejecuciones con inyección letal, por su limpieza, por su modernidad, pero quizás, este aséptico sistema de eliminación de criminales lo encontraba demasiado dulce y poco didáctico. Desde que era Gobernador de Georgia había abogado siempre por ejecuciones rápidas y ejemplarizantes. El reo debía de sufrir como pago de sus crímenes, y para escarmentar y advertir a futuros inquilinos, la vieja silla, era lo menos malo que él conocía.
Mientras intentaba alejar de su mente los sucesos de las últimas cinco horas, en las que tuvo que rechazar por dos veces consecutivas el indulto a esa condenada suramericana, y en las que tuvo que convencer a la prensa, que personas de ese calibre no tenían cabida en su país libre, se sirvió una copa de su bourbon favorito, y distraídamente encendió su ordenador situado en el despacho que se alojaba en el ala derecha de su mansión.
Debía poner al día su correo electrónico, antes de darse una reparadora ducha e intentar descansar ¡Había sido un día de muerte!
De repente algo muy extraño comenzó a suceder: Todos los mensajes de entrada estaban borrándose al tiempo que uno nuevo comenzaba a surgir de la nada y a parpadear insistentemente, con una cadencia rítmica y enfermiza... Intrigado lo abrió, y su sorpresa fue en aumento cuando vio que la remitente no era otro que Alma Echegaray. Era imposible, en el corredor de la muerte no existía la posibilidad de que ningún reo pudiera acceder a ningún ordenador, y menos que se pudiera comunicar con el exterior. En ese mismo instante sus dedos dejaron de hacer presión sobre el vaso de whisky, que resbaló por la palma de la mano y terminó estrellándose contra el teclado. El ruido que produjo el brusco choque del cristal, lo despertó de su fría e irreversiblemente ordenada vida ¡El e-mail acababa de ser enviado!
Rápidamente lo empezó a examinar y mientras sus ojos iban de palabra en palabra, su corazón comenzó a bombear de forma frenética ¡No podía ser! ¡Era imposible! Pero... ¡si estás muerta!
El e-mail decía así:
"Estimado gobernador, sí, no es una alucinación, es real, le estoy escribiendo desde más allá del dolor, allá donde su poder y sus leyes no tienen ningún efecto. Donde estoy, por fin, soy libre y mi cuerpo ha dejado de sufrir las torturas a las que me sometió usted. Y aunque mi alma por fin está libre, yo no he encontrado todavía la paz, no, mientras no consiga que usted y toda la humanidad que piensa como usted, entiendan lo que acaban de hacer conmigo no es justicia, es un crimen.
Antes de que termine esta noche, usted será juzgado, pero antes quiero que conozca usted una historia. Historia que se remonta al año 1500. Lea atentamente, y sírvase otra copa, le veo con la boca seca..."

Obertura MDXX

“Desde el principio de los tiempos, los ríos han sido las arterias que transportaban vida. Las montañas y la tierra fueron mi piel. Los bosques y la tierra mi pelaje.
Todo estaba en permanente armonía, hasta que apareció el ser más cruel y caprichoso que jamás conoció este planeta: el hombre. Una forma de vida supuestamente inteligente, pero desperdiciada por la codicia, la violencia y la incultura.
Yo soy Gaia, la madre naturaleza, y todo el mal que me hagas te lo devolveré.”

Bienvenidos!

En este blog conocereis una historia y os dareis cuenta de lo que el ser humano es capaz de hacer para conseguir el poder, pasando por la destruccion, la violencia y muchas otras cosas. Una historia a traves de la musica, todo gracias a Mägo de Oz.

Debajo de cada trozo de historia os dejare el video con su cancion correspondiente, todos los videos llevaran la letra de la cancion incluida para que se entienda todo lo que dice y asi disfrutar mas de la historia.

Espero que os guste.
Saludos