Toledo, 2 de abril. 2005
Nacho sólo le calmaba la música, especialmente la Clásica. Su madre desde muy pequeñito siempre le ponía "Claro de Luna" para dormirse. En el hospital, después del parto, tuvo que asumir de golpe que su bebé era especial, tenía síndrome de Down.
Nacho, entre otras habilidades, había adquirido una sensibilidad muy acusada para el Arte. Le fascinaba la Música, el Cine y la Pintura. Sobre todo ésta última. Decía que en los cuadros veía cosas que a simple vista parecían esconderse. Se pasaba horas y horas contemplando un mismo cuadro y, de vez en cuando, tras entrecerrar los ojos, sonreía divertido y asentía.
Hoy era un día especial, Sara de Ladrada y García, su madre, le iba a llevar esa mañana a la Universidad de Toledo, donde se exponían multitud de cuadros y caprichos de Goya -uno de los favoritos de Nacho.-La exposición se llevaba a cabo gracias al convenio de los gobiernos de Castilla-La Mancha y de Aragón. La Universidad de Toledo era un marco incomparable. Tanto en la Ciudad Imperial como en su Universidad sucedieron numerosos hechos asombrosos. Brujería, espiritismo, necromancia, cábala y otras artes ocultas son parte indiscutible de la piel de Toledo.
En la misma Universidad de Toledo, hace unos pocos años, murió de un infarto un vigilante jurado que hacía su turno por la noche. Sus compañeros y varias mujeres de la limpieza aseguraron que en el piso de arriba se oían risas y lamentos, que después de fregar el suelo de un aula de más de setenta metros cuadrados, cuando iban hacia la siguiente aula, oían arrastrar sillas... Evidentemente estaban solas, y al darse la vuelta y regresar sobre sus pasos, se encontraban todas las sillas perfectamente colocadas encima de las mesas. Más de doscientas sillas!!
El último suceso paranormal tuvo lugar en la madrugada de hace unos meses. La Universidad estaba en obras, y un vigilante jurado, al hacer la ronda, oyó unos misteriosos ruidos en el desván que estaba situado en la planta de arriba. Durante toda la noche los lamentos y los extraños ruidos atemorizaron de tal manera al vigilante, que éste no dudó en quedarse resguardado en un despacho. Al amanecer llamó al bedel y le preguntó si alguien
-algún estudiante con ganas de juerga, o alguna pareja de enamorados-, solía visitar de noche aquel desván. La respuesta fue inquietante. Sólo él tenía las llaves de la Universidad y el día anterior, antes de cerrar y dejar al cuidado de las instalaciones al vigilante, se cercioró de que estaba vacía. Inmediatamente fueron al misterioso desván, y al abrir la puerta, que efectivamente estaba cerrada con llave, el miedo y el terror se adueñaron de sus rostros... Sillas, mesas, pizarras, armarios y demás mobiliario académico estaba amontonado formando una pirámide de más de dos metros de alto!! ¿Quién o qué había hecho tan arduo trabajo?
Hoy no sería diferente, algo estaba a punto de ocurrir.
Nacho -como siempre que salía de casa- llevaba consigo su reproductor de mp3, donde alternaba música Heavy con sus compositores favoritos de Música Clásica. Estaba ensimismado viendo esos pequeños cuadros que llamaban Caprichos. De repente empezó a sonar en su mp3 la Sinfonía Nº 9 en Re Menor, era de Beethoven, su compositor preferido. En aquel instante sus ojos se pararon en uno de esos extraños cuadros. Una mujer era levantada por los aires por unas brujas, volaba, o eso le parecía a él. Pero había algo más, un símbolo lo llamaba. La música de Beethoven se hacía más fuerte y el cuadro parecía hablarle. Como en un eco, Nacho oía gritos, era su madre, que, aterrorizada, señalaba su cara y pedía ayuda mientras intentaba coger su brazo.
Nacho giró lentamente su cuerpo y alcanzó a verse reflejado en el cristal de una vidriera situada justamente detrás... Su cara! Su cara estaba cambiando, estaban desapareciendo sus rasgos...
La Novena Sinfonía alcanzaba su cenit.
Bajo el cuadro de Volaverunt, Nacho dejó caer el mp3 que llevaba en su mano. Todos los rasgos característicos de aquel niño con el síndrome de Down habían desaparecido. Su piel era tersa y una luminosidad especial emanaba de su mirada.
- Soy la Voz Dormida, el Señor me ha enviado, "Missit me Dominus".
Se hizo el silencio, nadie se atrevía a hablar. Sara -su madre- se tapaba la boca ahogando un grito, la gente lo observaba, un grupo de monjas carmelitas se acercaron a él.
- ¿Qué tal el polvo de anoche, hermana Pilar?
-preguntó Nacho cogiendo un crucifijo y arrancándolo del pecho de la alucinada carmelita-.
- Espero que el Obispo la recompense -se burló-Él siempre es misericordioso con sus putitas.
Y mirando el crucifijo se lo lanzó a la cara.
- Hoy vuestro jefe dará cuentas al que todo lo ve, el Señor me ha enviado, Missit me Dominus.
- Pero hijo, ¿qué dices?, ¿te encuentras bien? ¡Que alguien llame a un médico, por el amor de Dios! Sara no daba crédito a lo que oía y veía.
- Hoy vuestro Papa Juan Pablo II morirá a las 21:37 horas. Yo soy La Voz Dormida, el Señor me ha enviado.
Nacho cayó derrumbado nada más terminar esa enigmática profecía.
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