Rasputín era un hombre muy alto de estatura, de hábil y elocuente poder oratorio, personalidad abrumadora, de aspecto un tanto tosco, grosero a veces, violento, tenía una mirada muy penetrante y era poseedor de un carisma profundo. Amaba y odiaba efusivamente. Era un actor soberbio y convincente, se sabía poseedor de estas habilidades y las usó inteligentemente en su provecho.
En su época había rumores de que era una persona licenciosa y de que se le había visto numerosas veces borracho y en compañía de prostitutas. Sus relaciones con sus discípulos, sus visitas de alcoba, en su mayoría mujeres de la alta sociedad rusa, también eran polémicas. Una de sus máximas era: " Se deben cometer los pecados más atroces, porque Dios sentirá un mayor agrado al perdonar a los grandes pecadores".
Ingresó poco después en una secta cristiana condenada por la iglesia ortodoxa conocida como Khlysty (flagelantes). Los Khlysty creían que para llegar a la fe verdadera hacía falta el dolor. En las reuniones de esta secta las fiestas y orgías eran constantes y Grigori se convirtió en un acèrrimo integrante. El ingresó en esta congregación marcó al profeta siberiano de por vida, y explica la notoria vida sexual que tuvo en años posteriores y que acabó ennegreciendo su reputación de hombre santo.
Gracias a estas aparentemente milagrosas curaciones la zarina Alexandra confió ciegamente en él curandero, ya que las pruebas de sanción que le producía a su hijo eran inexplicables. Confió también en los vaticinios del monje sobre los destinos de la santa Rusia, a la cual veía Rasputín en sus visiones "envuelta en una nube negra e inmersa en un profundo y doloroso mar de lágrimas".
En una de estas orgías alcohólico-esotéricas cuenta la leyenda que "el brujo del Zar" profetizó el nacimiento de un movimiento sociocultural rebelde, libre y basado en una música poderosa y contestataria, que habría de venir en un futuro no muy lejano.
Cuentan que todas estas visiones las tuvo tras ingerir ingentes cantidades de su bebida favorita, el vodka, a la que él, ante la extrañeza de todos, la denominaba con un misterioso nombre: "Vodka'n'roll" (la bebida de los atlantes).
Rasputín fue asesinado en 1916, y cuentan que días más tarde fue encontrada una nota al pie de su tumba escrita en aymara (el idioma de los antiguos incas): "Ama usa, ama ulula, ama aquella" (No robes, no mientas, no seas perezoso). La nota estaba firmada por "La Atlantia que está por llegar".
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