martes, 17 de abril de 2012

Que El Viento Sople A Tu Favor

Selva del Perú, 1532

En algún lugar de la selva amazónica de Perú, tanto Zara como Pedro Alcázar en su huida de los españoles, fueron encontrando cada vez más pruebas de que los antepasados, tanto europeos como precolombinos, no eran de este mundo. Al llegar a las inmediaciones de un poblado, vieron a un hombre atado y amordazado a un árbol, y con las vestimentas más coloridas, extravagantes y andrajosas que los ojos de Zara jamás vieron.

-Es un pirata inglés- sentenció Pedro, y dirigiéndose al árbol donde se encontraba maniatado aquél personaje, le liberó y esto es lo que contó aquel aventurero amigo de lo ajeno:

"Me llamo Bernardino de Talavera. Desde hace unos años todas las naciones europeas excepto España y Portugal nos hemos quedado fuera del reparto de tierras y comercio con las colonias americanas; éste sólo lo podía realizar la casa de contratación con sede en Sevilla.
Durante estos años aparecimos una serie de aventureros que llenamos las costas americanas en busca de fortuna. Somos mercaderes, negreros, bandidos y contrabandistas. Navegamos por iniciativa propia pero con dispensa pública de nuestros gobiernos. Nos hemos dedicado casi exclusivamente al saqueo de las riquezas obtenidas por los españoles para nuestro propio provecho. Pese a que durante muchos años los monarcas hispanos trataron de mantener en secreto el descubrimiento de América, en 1521 piratas franceses a las órdenes de Juan Florín, lograron capturar parte del famoso tesoro de Moctezuma, abriendo toda una vía para asaltos y abordajes en busca de fabulosos botines. Tan es esí, que, al Cabo de San Vicente, los españoles lo comenzaistes a llamar "El Cabo de las Sorpresas".
Pero los tesoros más preciados por nosotros siempre han sido las mujeres que en cada puerto adornaban con su belleza tanto paisaje árido y descuidado".

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